martes, 16 de junio de 2015

Prévert, Artaud, Borges

El domingo que viene, 21 de junio de 2015, C'est la vie cumple 10 años. Para celebrarlo, se presentará un nuevo espectáculo y luego nos tomaremos una copa.

El espectáculo no tiene título.

Esta hecho con:
- una canción, Le gardien de phare aime trop les oiseaux, letra de Jacques Prévert y música de Joseph Kosma;
- un texto de Antonin Artaud, Lettre à Monsieur le Législateur, acompañado con teclado; 
- un cuento de Jorge Luis Borges, El evangelio según Marcos, acompañado con la música original del Equipo Elevador.

Voy de Pierrot.

Eso, para recalcar que no se trata sino de una fantasía, un disparate...

¿Cuál es la conexión entre esos tres elementos? Es la pregunta del millón. Para contestarla, no hay otra manera que ir a presenciar el espectáculo.
Por supuesto que tengo alguna que otra idea, pero prefiero ver qué se le ocurre a la gente. Claro está, no interesa tanto lo que yo pueda pensar sino lo que haya sido capaz de proyectar.

Después del estreno, ya habrá tiempo y espacio para comentar ¿verdad?



jueves, 1 de mayo de 2014

De vuelta

Jean Pierre Vernant, historiador especialista de la Grecia antigua, vincula el nacimiento de la tragedia y de la comedia, o sea de lo que todavía hoy llamamos teatro, a la aparición de la democracia en Grecia, la "polis", el ágora, esto es, del concepto de ciudadanía.
Esto me ha gustado.
Jacques Le Goff, historiador especialista de la Edad Media, asocia la desaparición del teatro en la Alta Edad Media con la desaparición de las ciudades. Durante todo ese tiempo, el teatro se ve sustituido por el ceremonial religioso cristiano. Y es sólo cuando, al salir del feudalismo va emergiendo una nueva organización social que devuelve protagonismo a la ciudad  que vuelve a aparecer el teatro.
Y esto también me ha gustado.
Que el teatro quede asociado con la ciudadanía.

IDA-IDA-IDA estará en el C'est la vie desde el 7 de mayo hasta el 1º de junio 2014, los miércoles y viernes a las 21 h y los domingos a las 19 h.
CELESTINA, me parece, se ha quedado en Quito. La penúltima función que hice allí fue espectacular, tocada por la gracia, de esas funciones que sientes que vuelas, que has despegado del todo, que has alcanzado el punto final de esa historia. Esto también me gusta del teatro, que es un proceso, que no se repite sino que se hace. Y mientras la repetición puede ser infinita, un proceso como cosa viva que es, pues tiene su fin.
En cambio, IDA-IDA-IDA, lo sentí también en Quito muy claramente, todavía tiene camino que recorrer.

CELESTINA, c'est fini. IDA-IDA-IDA, ça commence.

Y que se levante el telón.


viernes, 22 de noviembre de 2013

CELESTINA e IDA se van de viaje

Hola,
Nos vamos a Quito donde nuestro amigo León Sierra tiene un teatrillo bien bonito y nos ha invitado. Y estamos muy contentas.
CELESTINA ya ha viajado a Escocia el mes pasado, invitada por la Universidad de St Andrews. Y le ha gustado mucho esa experiencia. El público muy atento y agradecido. Al día siguiente, una charla con los estudiantes. La primera pregunta que hicieron, ya no a CELESTINA, sino a María Lourties fue: "¿Qué pasa cuando pasa usted de un texto con diferentes personajes al monólogo?" Con semejante pregunta, el intercambio fluyó de lo más lindo: una "escena" siempre conlleva un conflicto, algo que ganar _o perder_ y tensa el texto en pos de. El monólogo elimina la trascendencia, ya no hay qué ganar o perder, y se abren los caminos de la libertad. De hecho, tuvimos que interrumpir la charla porque se nos cerraba la universidad. La profesora me dijo al final algo que me llegó al alma y al corazón: me agradeció diciendo: es maravilloso, porque para ellos (refiriéndose a los estudiantes) este texto es eso, un texto, y más bien algo árido. Mientras que ahora, se ha vuelto algo lleno de vida y de pasión.

IDAIDAIDA sale por primera vez del C'est la vie. Ya os contaré cómo le ha ido,

Hasta pronto.

martes, 29 de octubre de 2013

UNA PROSA ES UNA PROSA ES UNA PROSA

UNA PROSA ES UNA PROSA ES UNA PROSA

A propósito de Ida Ida Ida, un montaje de María Lourties a partir de un texto de Gertrude Stein

Carlo Frabetti



    Se levanta el telón y vemos a una mujer sentada que dice un texto de Gertrude Stein en versión trilingüe. ¿Qué película es?
    La respuesta a esta adivinanza solo se puede averiguar -o vislumbrar- asistiendo al sorprendente montaje de María Lourties Ida Ida Ida; un espectador que, como yo, intente transmitir mediante meras palabras lo que presenció, solo puede dar algunas pistas y plantear nuevos acertijos. Lo cual no deja de ser paradójico, pues, a primera vista, el montaje de Lourties se compone de meras palabras dichas por una mujer -ella misma- que no se mueve de una silla, por lo que no debería ser difícil describir verbalmente un trabajo esencialmente verbal. Pero las palabras son dichas de una manera que a menudo linda con el recitado, la salmodia o la canción. Y no es del todo cierto que la intérprete no se mueva de la silla: sería más exacto decir que no se levanta, pues su rostro y su cuerpo vibran con la declamación del texto, que a veces acompasa con el pie, marcando el ritmo como un músico, pues música es también su recitado (re-citar: volver a citar), que empieza así: 

There was a baby born named Ida
Había nacido un bebé de nombre Ida
Un bébé était né appelé Ida
Its mother
Su madre
Sa mère
Held her with her hands to keep Ida from being born
Avait fait tout ce qu’elle pouvait pour la retenir
But when the time came Ida came
Mais voilà le temps venu Ida était là
And as Ida came with her came her twin
Avec elle vint sa jumelle
So there she was Ida-Ida

    Ida-Ida es Ida. Una (p)rosa es una (p)rosa es una (p)rosa. ¿Pura tautología, trivial ejercicio de obviedad? Sobre su verso más famoso, convertido en cita polivalente,  A rose is a rose is a rose (que, por cierto, empezó siendo una alusión a una mujer: Rose is a rose…), la propia Gertrude Stein dijo: “No soy tonta. Sé que en la vida cotidiana no solemos decir esto es esto es esto. No soy tonta, y pienso que con ese verso la rosa se hizo roja por primera vez en la historia de la poesía en inglés en cientos de años”.
    Como la rosa-rosa-rosa (que, como diría Borges, quiere ser la rosa), en el montaje de María Lourties la Ida de Gertrude Stein se triplica, y no solo lingüísticamente. En primer lugar, el trilingüismo del recitado, que a primera vista podría parecer caprichoso, remite al poliglotismo y la transculturalidad de Stein y de la propia Lourties, y se convierte en un eficaz instrumento dramático. Pero, además, el texto transita con toda naturalidad por el territorio de la música y se encarna en un contenido ejercicio de expresividad facial y corporal, que convierte una actuación casi inmóvil en una experiencia teatral de la mayor intensidad. El verbo se hace carne. Y viceversa.
    Se cuenta que, en su lecho de muerte, Gertrude Stein le preguntó a Alice Toklas, su compañera de toda una vida: “¿Cuál es la respuesta?”. Y al no obtener contestación dijo: “Entonces, ¿cuál es la pregunta?”. Y esa circularidad -o esencialidad- presente hasta el final en la obra y la vida de Gertrud Stein es también el eje de rotación del montaje de María Lourties, del que lo mejor -y lo más significativo- que se puede decir es que sin duda habría encantado a la propia autora del texto tanto como nos encantó (en ambos sentidos del término) a quienes tuvimos el privilegio de presenciarlo.

    La pregunta es la pregunta es la pregunta…